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“A través de este proyecto, los jóvenes nos damos cuenta del esfuerzo que es conseguir un artículo como una regla.”
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Puerto Ayora
Para Xavier Baque, de 15 años, una regla era simplemente uno más de los útiles que llevaba al colegio. Hasta que aprendió cuánto trabajo puede existir detrás de algo tan cotidiano.
Todo comenzó con una pregunta sencilla: ¿qué podemos hacer con el plástico que desechamos?
La respuesta la encontró participando en el proyecto Galápagos PlastiLab, una iniciativa ejecutada por el Aeropuerto Ecológico Galápagos y la Fundación Proyecto Social, que permitió a estudiantes de Santa Cruz y otras islas, aprender a recuperar residuos plásticos y transformarlos en nuevos objetos. Lo que más despertó su curiosidad fue descubrir que aquello que normalmente termina en la basura podía tener una segunda vida y regresar a sus propias manos convertido en reglas, graduadores, bases para esferos o tableros para portar hojas.
Xavier se involucró especialmente en el trabajo con las máquinas. Después de clases, durante el recreo o cuando tenía alguna hora libre, se acercaba a trabajar junto a otros estudiantes. Pero el proceso comenzaba mucho antes.
Había que conseguir tapas plásticas identificadas con el número 5, correspondiente al tipo de plástico que podían utilizar. Algunas llegaban gracias a estudiantes que salían a recoger residuos acumulados en las playas por efecto de las corrientes marinas. Otras se conseguían en tiendas y mediante campañas organizadas dentro del propio colegio, donde incluso se intercambiaban tapillas por pequeños incentivos. Después venía la transformación.
Las tapas se limpiaban, clasificaban y pasaban por una trituradora hasta convertirse en pequeños fragmentos. Xavier ayudaba a cortar y separar el material antes de llevarlo a una máquina inyectora, donde el plástico se calentaba hasta derretirse y podía colocarse en distintos moldes. De allí salían objetos nuevos.
Con aproximadamente 30 tapillas podían fabricar cuatro reglas.
Para elaborar los tableros, el proceso era diferente: el plástico triturado pasaba por otra máquina para formar una superficie plana que, después de enfriarse y recortarse, podía utilizarse nuevamente como material escolar.
Pero para Xavier, el aprendizaje más importante no estuvo solamente en conocer cómo funcionan las máquinas.
“A través de este proyecto, los jóvenes nos damos cuenta del esfuerzo que es conseguir un artículo como una regla.”
Participar en todo el proceso le permitió mirar de otra manera objetos que antes parecían insignificantes. Una regla ya no era simplemente una regla. Detrás había personas recogiendo tapas, compañeros clasificándolas, estudiantes limpiando el plástico y otros aprendiendo a manejar las máquinas hasta conseguir un producto nuevo.
Y cada estudiante podía aportar desde un lugar diferente. “Algunos fueron a las playas, otros a las tiendas, otros trabajaron con las máquinas y todos tuvimos materiales”, recuerda.
Para Xavier allí está también el valor de la experiencia: el beneficio fue compartido. Mientras contribuían a evitar que más plástico terminara contaminando el entorno, los propios estudiantes recibían objetos que podían utilizar en sus actividades escolares.
Ahora imagina qué más podría hacerse. Xavier ya lo ha hecho.
“Algunos fueron a las playas, otros a las tiendas, otros trabajamos con las máquinas pero todos tuvimos materiales”, recuerda.
- XAVIER
Le gustaría que en el futuro existieran nuevos moldes para convertir el plástico recuperado en llaveros, gafas y muchos otros objetos. Porque después de ver una tapa convertirse en una regla, resulta más fácil imaginar todas las posibilidades que puede tener aquello que estamos acostumbrados a desechar.
A otros jóvenes les deja una invitación sencilla: “Si tienen la oportunidad, participen e involúcrense en proyectos como este.”
A sus 15 años, Xavier aprendió algo que va mucho más allá del reciclaje: antes de desechar algo, vale la pena preguntarse si realmente ha llegado al final de su vida útil.
Porque a veces una pequeña tapa recogida en una playa de Galápagos aún tiene otra historia por delante.