Galápagos da un paso histórico hacia la gestión del ruido ambiental
, 7 de agosto 2026
Por primera vez, las islas Santa Cruz y Baltra cuentan con una línea base técnica sobre contaminación acústica, una herramienta que permitirá comprender mejor cómo el ruido afecta tanto a la biodiversidad como a la calidad de vida de quienes habitan el archipiélago.
Este avance fue posible gracias al proyecto “Contaminación Acústica en los Ecosistemas Costeros de las Islas Santa Cruz y Baltra”, ejecutado por el biólogo Jeiser Vernaza Valencia, director del proyecto, y financiado por Galápagos Life Fund. La iniciativa contó con la participación de SouthCorp, como socia técnica y operativa, dirigida por Sebastián Romano, y durante un año combinó investigación científica, monitoreo permanente y educación ambiental para sentar las bases de una gestión más efectiva del ruido en Galápagos.
Como resultado, el proyecto desarrolló los primeros mapas de ruido ambiental diurno y nocturno de las islas Santa Cruz y Baltra, elaborados a partir de 60 mediciones realizadas en puntos estratégicos como los muelles de Puerto Ayora y Baltra y la planta de generación eléctrica de Elecgalápagos, las que fueron validadas por un laboratorio acreditado por el Servicio de Acreditación Ecuatoriano (SAE). Estos mapas fueron entregados oficialmente al Municipio de Santa Cruz y a la Dirección del Parque Nacional Galápagos como una herramienta para la toma de decisiones.
Otro de los principales logros fue la implementación de la primera red permanente de monitoreo acústico de Galápagos, integrada por cuatro estaciones que generan información en tiempo real y de acceso público. Esta red permitirá dar seguimiento continuo a los niveles de ruido y fortalecer la planificación de acciones de mitigación.
Con base en la información recopilada, el proyecto desarrolló además los Lineamientos Estratégicos para la Gestión y Mitigación del Ruido Ambiental, que identifican acciones prioritarias para intervenir las principales fuentes de contaminación acústica, entre ellas el tráfico vehicular, la actividad portuaria y la generación eléctrica.
Como parte del proyecto se puso en marcha la iniciativa Oficina Acústica Galápagos (OAG), una plataforma técnica que integra las herramientas, el monitoreo y la información generados para apoyar la gestión del ruido ambiental en el archipiélago.
Cuando la ciencia se conecta con la comunidad
Uno de los componentes más importantes del proyecto fue el trabajo con la ciudadanía. A través de 16 actividades participativas, 500 encuestas de percepción y una campaña de comunicación que superó las 185.000 visualizaciones e interacciones, el proyecto logró que un tema poco conocido comenzara a formar parte de la conversación pública.
Un elemento clave en este proceso fue el uso de un decibelímetro durante las actividades comunitarias. Al observar en tiempo real cómo aumentaban los niveles de ruido al hablar, gritar o aplaudir, las personas comprendían de manera inmediata un problema que normalmente resulta difícil de explicar mediante conceptos técnicos.
Ese cambio también quedó reflejado en los resultados finales: el 98,3 % de las personas encuestadas reconoció que el ruido afecta la biodiversidad y la calidad de vida, mientras que el 100 % consideró necesario implementar acciones para reducir este impacto.
Aunque muchas veces pasa desapercibida, la contaminación acústica es una presión ambiental que afecta tanto a los ecosistemas como a las personas. El ruido de cualquier fuentes de origen humano altera el paisaje sonoro natural, puede interferir en la comunicación, orientación y comportamiento de la fauna, y también influye en el bienestar y la calidad de vida de quienes habitan el archipiélago. Comprender cómo se distribuye este ruido es el primer paso para gestionarlo y reducir sus impactos.
Un proyecto que deja capacidades para el futuro
El proyecto concluyó con el cumplimiento del 100 % de sus indicadores y la ejecución total de la subvención otorgada por Galápagos Life Fund.
Entre los próximos desafíos se encuentra garantizar la sostenibilidad de la red permanente de monitoreo acústico y consolidar la Oficina Acústica Galápagos como un espacio técnico que acompañe al Municipio de Santa Cruz y a la Dirección del Parque Nacional Galápagos en la actualización periódica de los mapas de ruido y en la expansión de esta metodología hacia otras islas del archipiélago.
Para Galápagos Life Fund, iniciativas como esta demuestran que generar información científica, fortalecer las capacidades locales y promover la participación ciudadana son elementos esenciales para construir soluciones de conservación que perduren en el tiempo.